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Denominación de Origen Calificada La Rioja

CONSEJO REGULADOR DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN CALIFICADA RIOJA

c/ Estambrera, 52.

26006 LOGROÑO (La Rioja). ESPAÑA.
Tel. (34) 941 500 400

Fax (34) 941 500 664

Info@riojawine.com

 

 

www.riojawine.com

La cultura vitivinícola mediterránea estuvo, en la Edad Media,
estrechamente unida a la vida monacal, ya que sus principales
difusores fueron los monjes.

La zona de Rioja no es una excepción y se enorgullece de que
Gonzalo de Berceo, el primer poeta que escribió en lengua romance,
mencionara el vino en los versos que compuso desde su retiro en el
Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla.

La primera referencia documental relacionada con la protección de la
calidad y garantía de los vinos de Rioja data de 1650; aunque ya
en 1102, el Rey Sancho de Navarra reconocía jurídicamente nuestros
prestigiosos vinos.

En 1787 se creó la Real Sociedad Económica de Cosecheros de Rioja,
cuyo objetivo era el fomento del cultivo de la vid, la elaboración del
vino y el desarrollo de su comercio.

Ya en el siglo XX, en 1902, se promulgó una Real Orden que definía el
"origen" para su aplicación a los vinos de Rioja. En 1926 se decretó
la creación del Consejo Regulador cuya misión era delimitar la zona del
Rioja, controlar la expedición de la "precinta de garantía" y recomendar
las medidas legales que se tomarían contra los usurpadores y
falsificadores del nombre "Rioja".
Sin embargo, hasta 1945, este organismo no sería legalmente estructurado.

Finalmente, el Consejo Regulador quedó constituido en 1953, y comenzó
así a sentar las bases de una actuación moderna y eficaz.

En la evolución hasta la actualidad del vino de Rioja destaca la

aprobación, en 1970, del Reglamento de la Denominación de Origen
y de su Consejo Regulador. Fue en esa fecha cuando este organismo
adquirió una estructuración y funciones perfectamente definidas:
"La defensa de la Denominación de Origen, la aplicación, el control y
fomento de la calidad de los vinos amparados quedaron encomendados,
en primer término, al Consejo Regulador".

Tras varias modificaciones del Reglamento por el que se rige el Consejo
Regulador, que lo han ido adaptando a las necesidades planteadas
en los últimos años, los sistemas de control de calidad se han
perfeccionado y a la vez se ha potenciado la promoción.

Después de un largo proceso en el que la Denominación de Origen
"Rioja" apostó siempre por la calidad y el control en origen,
este esfuerzo alcanzó su reconocimiento.

El 3 de abril de 1991 una Orden Ministerial otorgó el carácter de
Calificada a la Denominación de Origen "Rioja", primera y única en España
que posee este rango.

Innovación en la tradición: vinos con personalidad propia

Uno de los rasgos diferenciadores de los vinos de Rioja es la gran
aptitud que poseen para el envejecimiento, cualidad exclusiva de los
grandes vinos. A través de un adecuado proceso de crianza, en el que
la madera de roble juega un papel decisivo, el vino de Rioja experimenta
una evolución favorable que exalta sus virtudes y le confiere nuevas
características aromáticas y de sabor. La crianza de los vinos de Rioja
se realiza en barricas de roble de 225 litros, donde el vino experimenta un
lento proceso evolutivo de microoxigenación y estabilización, al tiempo
que adquiere aromas y sabores transmitidos por los taninos de la madera.
Es la técnica tradicional de crianza de los grandes vinos, un proceso natural
y más costoso que las modernas propuestas de una enología más
"industrial". La crianza se completa después en botella, donde el vino sigue
evolucionando en un ambiente reductor hasta alcanzar su plenitud.
Grandes vinos de añadas históricas duermen embotellados durante décadas
en las "sacristías" de las bodegas riojanas hasta convertirse en auténticas
joyas enológicas.

Según el proceso de envejecimiento seguido, en el vino de Rioja se
establecen cuatro categorías, diferenciadas mediante los cuatro tipos
de contraetiquetas o precintas numeradas que el Consejo Regulador otorga
a aquellos vinos que han superado sus controles de calidad y tipicidad:

  • Vino Joven: Vinos en su primer o segundo año, que conservan
    sus características primarias de frescor y afrutado.
  • Vino de Crianza: Vinos como mínimo en su tercer año que han pasado
    un año como mínimo en barrica y algunos meses en botella. En
    vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es
    de 6 meses.
  • Vino de Reserva: Vinos seleccionados de cada añada, que por
    sus buenas características han envejecido durante tres años, de
    los cuales uno como mínimo será de crianza en barrica. El resto
    del periodo se completa en botella. En vinos blancos el período
    de envejecimiento es de 2 años, de los cuales como mínimo 6
    meses en barrica.
  • Vino de Gran Reserva: Vinos seleccionados de añadas
    excepcionales, que han permanecido como mínimo dos años en
    barrica y tres en botella. En vinos blancos el período de envejecimiento
    es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.

Los cuatro modelos de contraetiquetas y precintas numeradas que deben
acompañar a toda botella de vino de Rioja comercializada no solo constituyen
el documento que garantiza la categoría de envejecimiento, sino que también
garantizan el origen, la añada y la calidad del vino. Las características de cada
añada predisponen la cantidad de vino que las bodegas destinarán a cada
una de las categorías de crianza, reserva y gran reserva.

Los vinos de Rioja poseen la elegancia, originalidad y carácter de los grandes
vinos, algo que solo es posible alcanzar cuando se han acrisolado en el tiempo
variedades, medio vitícola y procedimientos vinícolas. Dada la diversidad
vitivinícola que ofrece la Denominación, ha constituido una práctica
tradicional de las bodegas ensamblar uvas y vinos de diferentes variedades,
pagos y municipios, buscando la complementariedad que exaltara sus
respectivas virtudes en el producto final. Es este sin duda el tipo de Rioja
más conocido, aunque cada vez con mayor profusión las bodegas ofrecen una
rica gama de estilos, con vinos de gran concentración y expresión frutal, que
proceden de parcelas de viñedo determinadas.

Con el tempranillo como base fundamental, un vino tinto de Rioja se
caracteriza por ser muy equilibrado en grado alcohólico, color y acidez, por
tener un cuerpo y estructura bien compensados con su sabor suave y elegante,
y por el predominio del carácter afrutado cuando es joven y más
aterciopelado cuando envejece. Estas características otorgan a los vinos
de Rioja una gran versatilidad para armonizar con las más variadas
gastronomías, lo que unido a su carácter de vino amable y fácil de beber,
constituye una de las claves de su éxito. 

A partir de octubre de 2008 los nuevos documentos de garantía irán
sustituyendo a los actuales en las nuevas y sucesivas añadas que se
incorporen a cada una de las categorías.

Elaboración y Crianza

Vinos blancos: La uva entera pasa a la escurridora. Una vez eliminados los hollejos y rapones, el mosto obtenido pasa a los depósitos de fermentación.

Vinos rosados: La uva, despalillada y ligeramente estrujada, se pasa
a los depósitos escurridores. Allí se controla la maceración del líquido con l
os hollejos. Una vez obtenido el mosto, se decantan las materias en
suspensión durante un día. A continuación, el mosto, casi brillante, se
pasa a los envases de fermentación.

Vinos tintos: Existen dos sistemas diferentes. El más extendido actualmente
consiste en retirar los raspones en la despalilladora, antes de la fermentación,
y se ha obtenido con él vinos apropiados para un largo período de
envejecimiento. Por el contrario, si la uva entera pasa a los depósitos de f
ermentación, el sistema seguido, tradiconal en Rioja, es el conocido como
"maceración carbónica". En este caso, los vinos obtenidos serán suaves,
con bastante cuerpo, color intenso y adecuados para el consumo en su primer
año.

En ambos casos, durante la fermentación se remonta el mosto, de la parte
inferior a la superior, a la vez que la temperatura permanece constante.
Todo ello con el objetivo de que el proceso se realice de forma homogénea y
no se pierda ninguno de los aromas que contiene el mosto.

Al finalizar la fermentación se lleva a cabo el descube: una vez separadas las
materias sólidas, el vino pasa a los depósitos de almacenamiento, donde es
sometido a un control de calidad.

El Consejo Regulador, mediante exámenes organolépticos y analíticos,
determina si el vino merece la Denominación de Origen Calificada
"Rioja". Las pruebas organolépticas se realizan en las instalaciones del Consejo
Regulador y en la Estación de Viticultura y Enología de Haro (La Rioja);
mientras que las analíticas se llevan a cabo en la Casa del Vino en
Laguardia (álava), y en las Estaciones Enológicas de Olite (Navarra) y Haro.

La crianza de los vinos de Rioja se realiza en barricas de roble de 225 litros,
con trasiegas periódicas, complementándose después en botella. Existen en
Rioja 368 bodegas de crianza, que suman un total de más de 1.266.154
barricas. El período mínimo de envejecimiento en barrica oscila de 1 a 3 años
para las categorías de crianza, reserva y gran reserva, y el de envejecimiento
en botella entre 6 meses y 6 años.

Un Rioja de los de siempre

    Señorío de Valdiestro

      Crianza DOC Rioja

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